Durante los días de fiesta, como en la época del año nuevo chino o el festival "Ching Ming", estos amigos invisibles viven la vida loca. Los simples copetines pasan a ser manjares de todo tipo, como por ejemplo patos laqueados, cerdos con salsas agridulces y todo tipo de frutas y de dulces. Vivir en dicho edificio me convertía en una potencial autora de un delito de robo, ya que tuve ganas de agarrar, en más de alguna ocasión, los bombones que le dejaba la vecina a sus espíritus. Nunca sucedió y no fué por miedo a que me pescaran los vecinos y terminar en la comisaría, fué más bien miedo a molestar a los espíritus que tan bien la pasan en "Kwan Yick".
Además de comida, estas almas reciben dinero en forma de billetes similares a los del juego "Estanciero", y algunas otras posesiones materiales en tamaño miniatura hechas de cartón. Entre la lista de regalos materiales que reciben nuestros amigos, están las famosas carteras Louis Vitton, autos descapotables, casas lujosas y platos con ravioles chinos. Como el tema de la logística de entrega de dichos regalos se hace un tanto difícil, los vecinos los queman en un tacho gigante que guardan al lado del ascensor. Es decir, en cada piso hay un cesto grande de lata para hacer las ofrendas o mejor dicho el envio al más allá ( o más acá, no hay que olvidar que los muchachos viven en "Kwan Yick").
Vivir en este edificio significaba vivir bajo las reglas de los antiguos residentes, y cuando nuestros amigos los curas argentinos que viven en Hong Kong nos propusieron bendecir nuestro departamento y liberarlo de todos los espíritus, rechazamos la oferta rápidamente ya que nunca quisimos ofenderlos ni enojarlos. Diego y yo éramos minoría en "Kwan Yick". ¿Por qué íbamos a ir en contra de las creencias de los vecinos y residentes invibles?
Convivimos con ellos durante un año, y a pesar de que nunca los alimentamos o regalamos nada, y de que teníamos la casa con un par de crucifijos y estampitas de la virgen, ellos se portaron 10 puntos con nosotros y nunca jamás molestaron.
Hoy estamos recién mudados en "Crystal Court". Estamos acá hace 1 semana. Esta vez nos fuimos a un barrio que no es tradicional chino y el edificio es muy moderno e internacional ya que viven muchos extranjeros. Los departmentos, a diferencia de "Kwan Yick", no tienen los altares con saumerios y frutas en las puertas de las casas, y no se ven tachos de lata para quemar plata de mentira. Lo primero que pensé cuando nos vinimos acá es que sería bueno vivir sin los amigos de "Kwan Yick", que por más tranquilos que sean, son, al final de cuentas, huespedes no deseados. El departamento nuevo lo vimos un par de veces antes de firmar contrato y nos encantó. Lo que encontramos hace un par de días en el balcón de la cocina es un pequeño altar. Claramente la casa viene con amigos incluídos.
Pili, me pareció haber detectado un espíritu en el Dto. de la galería. Yo no les quise decir nada para no asustarlos. Se trataba de un señor mayor que había vivido en la zona en la época de la dinastía Ming, en el año 1395. Se dedicaba a la guerra y, esto que quede entre nosotros, le gustaban los caballos. Antes de volver, me prometió que los iba a cuidar.
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