Tuesday, February 23, 2010

Kung Hei Fat Choi para todos

Estamos todavía celebrando el año nuevo chino ya que técnicamente finaliza el 28 de febrero con el festival de linternas. Este año es el turno del tigre de metal y se predicen enormes cambios. Como es bien sabido, la gente acá en China lo festeja de igual manera que nosotros festejamos la navidad y algunas de las costumbres más populares son juntarse con familiares a comer, tirar fuegos artificiales y petardos, vestir ropa interior roja que trae suerte y regalar los famosos hong bao o sobres rojos con dinero. Esta última costumbre siempre me interesó ya que no parece ser tan simple como uno la imagina; el sobre simboliza buena suerte y como tal hay que seguir un protocolo. Algunas de las reglas que se tienen en cuenta a la hora de entregar uno de estos paquetitos rojos son las siguientes: usar billetes nuevos ( nada de regalar los que vienen escritos y menos los pegados con cinta scotch), no poner monedas, usar números pares pero evitar números con 4 porque este número se pronuncia igual que muerte y por ende trae mala suerte y finalmente ser casado para entregarlo.

Lo que más me gusta es la variedad de sobres que se pueden ver en Hong Kong durante la época de festejos del año lunar; los hay con motivos sobrios, con dibujos infantiles para niños, rústicos y de papel reciclable para los más ecológicos y por supuesto los de Hello Kitty para los fans. Evitar comprar alguno era tarea imposible para mí la semana pasada, y aprovechando que estaba mamá de visita y que era su primer festejo de año nuevo chino en Hong Kong, me tomé el atrevimiento de comprar algunos y llenarlos con monedas de chocolate para regalarles a ella, Diego y amigos extranjeros. El sobre original, sin embargo, se lo dimos al portero de nuestro edificio por su habitual buena onda. Le pusimos, por recomendación de un amigo experto en el tema, unos HK$ 20 que equivalen a unos 10 pesos. Sin duda lo sorprendimos. No creo que se haya imaginado que la parejita de argentinos del 18A le fueran a dar un hong bao.

Hoy, en cambio, la sorprendida fuí yo. La vicedirectora del colegio donde trabajo, la señora Ho, me llamó a su oficina para darme mi primer sobre rojo. Lo que más me gustó no fué el contenido del paquetito ( unos 25 pesos), sino la dedicatorio que había escrito deseándome suerte, salud, y muchos felices regresos a mi país; unas lindas líneas para acompañar el souvenir festivo chino.